sábado, 6 de octubre de 2012

Recuperando el palomar... marchando.


                                                                      PALOMAS

Hace varios años un concejal del Ayuntamiento de Langreo decidió intervenir en los parques del concejo, dejar su huella y declarar la guerra a su enemigo… las palomas. Como todo el mundo sabe, durante mucho tiempo el municipio era el encargado de mantener la población de palomas en un porcentaje razonable; se las alimentaba y cuidaba con lo que las enfermedades que podían trasmitir a las personas estaban prácticamente controladas.
Un buen día y aprovechando una de las reformas de nuestros parques, a “este inteligente concejal” no se le ocurre otra cosa que ordenar el derribo del palomar del parque de la Felguera y dejar de atender el de Sama. Esta decisión parece ser fue motivada, por las molestias que las palomas estaban ocasionando a los usuarios del Parque Dolores Fernández Duro de La Felguera y a los del Parque Dorado de Sama.                      
Interpelado en su día este “inteligente concejal” argumentaba que con la desaparición del palomar de La Felguera y cesando la atención en el de Sama, las palomas irían paulatinamente desapareciendo y las molestias también; aún hoy me pregunto, porqué no ordenó también el derribo del palomar del Parque Dorado, a lo mejor es posible “que el odio” era solo con el de La Felguera.
Habiendo eliminado sus lugares a anidación, las palomas han invadido los tejados, ventanas, repisas, balcones, desvanes, edificios vacíos, áticos, medianas superficies y estatuas de todo el municipio. El daño que están ocasionando por este descontrol es tan grande que a medida que pasa el tiempo (si no se toman medidas) llegará a afectar gravemente a las personas.
Las enfermedades que pueden trasmitir a personas y animales domésticos son variadas y graves como son la Histoplasmosis,  que puede afectar al aparato respiratorio de los niños, Ornitosis, Toxoplasmosis, Coccidiosis aviar, y la Criptococosis, siendo además portadores de varios ectoparásitos como el chinche del nido de la paloma, garrapatas, piojos, ácaros, sarnilla etc.
Dicen los expertos que el problema nace del número  de palomas y el nulo control de su natalidad. Si se continúa con esta práctica de ocultar una realidad que poco a poco va contaminando nuestros espacios,  se puede convertir en una plaga sin tardar mucho y lo lamentaremos.
Es urgente y necesario volver a construir el palomar del parque Dolores Fernández Duro y activar el del parque Dorado de Sama. El objetivo, controlar el número y la salud de las palomas urbanas existentes en todo Langreo minimizando los riesgos para los vecinos.
Al “ínclito concejal” le diría, que las palomas son monógamas, es decir tienen pareja estable. La hembra pone uno o dos huevos  y sus crías abandonan el nido a los cuatro o seis días. La solución no es echarlas de su vivienda, sino ayudarlas a regular de una manera razonable su población.




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